SUPERAVIT COMERCIAL HISTORICO “DEVORADO” POR DEFICIT DE BALANZA TURISTICA Y PAGOS DE INTERESES,Y “ENDEUDAMIENTO EXTERNO CRECIENTE” PARA FINANCIAR UNA FUGA DE CAPITALES RÉCORD

UN ANALISIS DEL DESEMPEÑO DEL BALANCE CAMBIARIO DEL BCRA
Año 2025 y Perspectivas 2026
Lic. ALEJANDRO SANGIORGIO– 16/06/2026

RESUMEN EJECUTIVO
Al cierre del año 2025, el relato libertario ponderaba con especial entusiasmo la conquista de una supuesta estabilidad cambiaria, la cual según se aducía se sostenía no sólo en el significativo aumento de las reservas internacionales reportado por el BCRA (+U$S 11.454 millones), sino también en la robustez del saldo comercial externo, como resultado de la notable recuperación del sector agroexportador. No obstante, cabe apuntar que una lectura más atenta y minuciosa del Balance comercial del BCRA en ese año pone de manifiesto una situación de marcada fragilidad en las cuentas externas, donde la acumulación de reservas brutas antes apuntada se originó en recurrentes y sistemáticos episodios de endeudamiento y “salvatajes” externos, y no en un flujo genuino de exportaciones ni inversiones reales directas extranjeras a lo largo del año.
Durante el año 2025, la cuenta corriente acumuló un saldo negativo de U$S 1.975 millones. Aunque la balanza comercial de bienes fue superavitaria (U$S 19.262 millones), ese excedente resultó insuficiente para compensar tanto el desequilibrio de la balanza turística y los consumos con tarjeta en el exterior, que acumularon un déficit récord de U$S 10.052 millones (el nivel más alto desde 2017), como los pagos netos de intereses de la deuda (nacional, provincial, y privada) por U$S 9.963 millones. En otras palabras, el superávit comercial, producto del esfuerzo del aparato productivo exportador, fue absorbido con creces por el financiamiento del turismo emisivo y por los compromisos del pago de intereses de la deuda.
En contraste, la cuenta financiera anotó un saldo positivo de U$S 9.015 millones, impulsada principalmente por el crédito del FMI (U$S 14.469 millones), los préstamos de Otros organismos internacionales (U$S 6.001 millones), y el aporte de deuda privada (U$S 15.409 millones). Se advierte aquí que el ingreso de divisas derivado de estas tres principales fuentes de endeudamiento externo (FMI, organismos internacionales, y deuda privada) terminó en gran medida financiando una Formación de activos externos (FAE) del SpnF (i.e. fuga de capitales) por un monto récord de U$S 32.340 millones, el valor más alto del siglo, dejando aún un ingreso neto de divisas de la cuenta financiera por U$S 3.539 millones. A su vez es posible identificar otros rubros de la cuenta financiera a través de los cuales también se computaron ingresos netos de divisas vía deuda por U$S 5.489 millones. En suma, el endeudamiento externo (público y privado, aunque con clara preponderancia del primero) cumplió un rol clave para sostener la cuenta financiera, y en última instancia, para apuntalar la acumulación de reservas brutas en 2025.
El análisis detallado del Balance cambiario del BCRA permite advertir otros cuatro desarrollos fundamentales en el devenir de las cuentas externas en 2025. Primero, la relación entre los desembolsos del FMI y la fuga de capitales expone la ineficiencia del esquema libertario para retener valor. Si se computa el período abril a diciembre 2025, la FAE del SpnF acumuló U$S32.871 millones. En contraste, los desembolsos del programa EFF totalizaron U$S14.469 millones en el mismo lapso, de manera que la fuga de capitales equivalió a 2,3 veces el dinero que el organismo prestó al país. Segundo, se advierte que algo menos del 50% de las compras netas de billetes y divisas por parte de las personas humanas en 2025, aguardando del otro lado del “rulo”, fue acaparado por las empresas para dolarizarse, a pesar de tener aún el cepo vigente. De las Divisas, los egresos por Otras inversiones en el exterior, alcanzó a U$S 15.047 millones en 2025, los cuales fueron destinados a hacer “rulo” contra el dólar MEP o el dólar CCL. Estas operaciones se realizaban contra cuentas del exterior las cuales les permitían a las empresas acceder a divisas a precios cercanos al dólar oficial y cancelar deudas externas, permitiendo a las empresas “filtrar” las restricciones del cepo.

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