
Por Luis Cavalli
1.- La falacia
No hay peor mentiroso que el que se cree sus propias mentiras. Esta frase resalta cómo el autoengaño destruye la capacidad de distinguir la verdad. Basado en la reflexión de Fiódor Dostoievski en Los hermanos Karamazov, mentirse a uno mismo anula la honestidad, degenerando en vicio. Esto viene a cuento de que se ha generado una gran expectativa en el país, a fuerza de persistente propaganda y constante publicidad, de que la explotación del litio es uno de los pilares del gran crecimiento económico, conjuntamente con Vaca Muerta y la soja, que empuja lo que se denomina, para darle más entidad, Complejo agroexportador. En términos criollos, seguimos exportando, como siempre, productos primarios sin valor agregado. Así en el litio y la soja, donde el 99% de la producción primaria se exporta.
Queremos lo mejor para el país. Y lo mejor es no engañarnos, y generar una esperanza en algo que no va a ocurrir. El gran proyecto del litio como motor del crecimiento económico en la Argentina es un espejismo. Una ilusión óptica de algo que no existe en la realidad y que es una venta de humo, sin beneficios directos, y los indirectos son efímeros e inciertos. A saber:
2.- La Argentina llega tarde
Se atribuye al economista ruso-estadounidense y Premio Nobel de Economía en 1971, Simon Kuznets, “Existen cuatro tipos de países: desarrollados, subdesarrollados, Japón y la Argentina”. Kuznets utilizó esta clasificación para ilustrar que el éxito económico no depende únicamente de los recursos naturales, destacando a Japón como un caso de éxito sin recursos y a la Argentina como un caso atípico de abundancia con bajo rendimiento, La paradoja: Se dice que Japón crece sin tener recursos, mientras que Argentina, teniendo recursos, no logra crecer, reflejando una paradoja económica.
El litio, se usa desde 1990, masificándose a partir del año 2000. La Argentina, con abundancia de este mineral, no se ocupó de explotar y producir por empresas locales ni extranjeras, hasta 2014- 2015 cuando se empezó a explotar en Jujuy.
Las proyecciones hablan de logros en 2032, con la suposición de que la tecnología va a permanecer invariable. Cosa que no es así, ya que se investigan intensamente alternativas al litio para baterías, buscando mayor sostenibilidad y menor costo. El sodio (Na) es el principal candidato por su abundancia y bajo precio, seguido por el magnesio (Mg), calcio (Ca) y las tecnologías de zinc-aire. Estas opciones son más seguras y ecológicas, ideales para almacenamiento estacionario.
